Este Sábado y a la hora que era la marea, nos hemos arrimado Alberto, Raúl y yo a un pesquero conocido que permite subirse a algunas rocas y acceder hasta el agua. El tema no pintaba demasiado bien ya que en las pocas zonas donde se puede acceder al agua las olas pegaban demasiado. Esta es la primera puesta que toqué.
Aún con las olas barriendo, creo que estaba en condiciones para haber sacado alguna mas, pero el resultado en esta puesta fué el de la siguiente foto y no tuve ni una picada mas.
En vista que incluso aquí me quedaba sin agua y que no había nada de actividad tomé un descanso para comer el bocata y hacer un poco de tiempo para que la mar comenzase a subir.
Me junté con Alberto en otra puesta y esperamos pacientemente. Cuando tuvimos un metro de calado empezamos a intentarlo y por un momento nos temimos lo peor, ya que nos limpiaban el cebo con bastante facilidad y pensé que igual eran nuestras amigas la bogas. Estaba claro que lo que fuese mordía muy mal y que tendríamos que hilar muy fino porque las picadas eran casi imperceptibles.
Ya con la concentración que requería, comenzamos a pinchar algunas de tamaño bastante majo pero se nos soltaban continuamente. Aquí está Alberto con la primera.
Y aquí yo con la primera en esta puesta.Las picadas eran contínuas pero espaciadas y fué increíble las que se nos soltaron.
En definitiva jornada un poco decepcionante en cuanto a capturas por lo que pude ser y no fué. La verdad es que a veces la diferencia entre una buena jornada y una regular o mala es muy estrecha, me explico, cuantas veces con muchos menos bichos agarrados los sacas casi todos y haces una buena pesca.
Nada, a insistir, que ya vendrán días mejores.


